Destrucción / Reacción


El proyecto Destrucción / Reacción surge de una lectura temática de los fondos del Centro de documentación del MUSAC (a los que se añade excepcionalmente la pieza Emergency Observer Trip de Fernando Sánchez Castillo perteneciente a la Colección MUSAC) seleccionando materiales especiales que hacen referencia a las dos caras de la destrucción: la reacción destruyendo o la reacción ante la destrucción. En el primer caso se presentan una serie de obras que propugnan la destrucción del canon, la herencia cultural, las convenciones o las normas buscando encontrar un grado cero desde el que comenzar a crear de nuevo. En el segundo caso, se presentan una serie de reacciones ante la destrucción mediante las que artistas y autores se resisten y proponen acciones ante la devastación o la violencia.

La pulsión de vida y la pulsión de muerte definidas por Freud son contrarias, pero van inseparablemente unidas. Son reacciones de signo contrario aunque ambas coinciden en que, por diversos medios, buscan una regeneración o renovación. Una mediante la negación de la herencia y la norma recibida y otra mediante la resistencia ante la destrucción. Esta doble perspectiva hace que el proyecto se presente en dos vitrinas: una para la destrucción y otra para la reacción ante la destrucción. En el primer caso, la vitrina 1 presenta una serie de temas tales como la pulsión de muerte, la búsqueda del grado cero, el impulso destructivo, la violencia o la regresión plasmados en actos como tachar, rayar, destruir, romper, negar o dejar las páginas del libro en blanco. Sobre el tema de la destrucción se presentarán materiales tales como el Destruction Art Symposium de Metzger, los textchones de Fernando Millán o los restos de la performance Solo una vez de Valcárcel Medina. En el segundo caso, en la vitrina 2, la reacción ante la destrucción propone alternativas y/o hace visibles los propios actos destructivos y sus consecuencias como ocurre en las fotografías de Cecylia Malik o el libro Die Toten de Hans Peter Feldmann.

Vitrina 1: DESTRUCCIÓN. El impulso destructivo tiene una larga tradición. La guerra iconoclasta de Bizancio entre los siglos VIII y XIX, la destrucción de imágenes llevada a cabo por Savonarola en Florencia en el siglo XV, el aniconismo durante la Reforma, los ataques iconoclastas de la Revolución Francesa, la destrucción de símbolos comunistas tras la caída del Muro, entre otros ejemplos, trazan una genealogía del impulso destructivo que llega hasta hoy. Es más, una parte del arte actual se basa en una reacción ante el canon, la norma y la herencia cultural. El canon no solo es una regla o precepto sino también un modelo ideal al que todo debe ceñirse y desligarse de sus ataduras es uno de los pilares que fundamentan el arte moderno. La pulsión de destrucción en el surrealismo, la disonancia disruptiva de DADA, las violentas proclamas futuristas que irrumpían en el mundo del arte afirmando en el diario Le Figaro que querían “démolir les musées, les bibliothèques…”, los ataques de Duchamp pintarrajeando la Gioconda en LHOOQ o, más recientemente, la rotura de un valioso jarrón chino por parte de Ai Weiwei, son formas de oposición y reacción destructiva que, en buena medida, buscan la purga y la regeneración cultural y artística mediante una limpieza purificante.

Vitrina 2: REACCIÓN. La misma regeneración busca la segunda reacción, pero por el camino propositivo. Es una constante en la historia del arte el compromiso de los artistas contra todo tipo de violencia. Muchos creadores reaccionan ante los males e injusticias del mundo bien plasmándolos en su obra bien reaccionando de múltiples maneras que incluyen la crítica ácida y/o el activismo. En los últimos años se habla de artivismo (arte y activismo) aludiendo a un tipo de actividad que reacciona contra las injusticias, contra la sociedad de consumo y sus múltiples maneras de publicidad y contra las desigualdades derivadas de la globalización y del capitalismo. El objetivo que persiguen es concienciar y conseguir cambios reales en pro de la justicia social. La serie de grabados Los desastres de la guerra de Goya o La balsa de la Medusa de Gericault realizados a principios del siglo XIX o el Guernica de Picasso en el XX son ejemplos de este tipo de arte que llega hasta nuestros días con los 7000 robles plantados por Beuys en 1982, las propuestas de Metzger para la Conferencia medioambiental de Naciones Unidas en 1965 o, más recientemente, las acciones de las Pussy Riot, del colectivo Femen o las acciones del colectivo español FLO6x8 que expresan la rabia y el descontento contra los excesos de la banca.

Este proyecto está comisariado por Manuel Olveira y Araceli Corbo.

GUÍA DE SALA
(Materiales en la exposición)